Chispa
Luz«Se ríe hasta cuando fallas.»
Para quien tiene el tablero lleno y nunca toca la primera casilla.
Eliges un bicho que te acompaña. Cierras tus retomis, subes de nivel y él sube contigo.
Un solo correo, el día que abra. Nada más.
Tienes cosas que hacer.
Te sientas. Arrancas bien.
A los veinte minutos estás en el móvil.
Y cuando vuelves ya no sabes por dónde ibas.
Así que lo dejas para luego.
Al tercer día ya no lo retomas.
No es que no sepas empezar. Es que nadie te ayuda a volver.
Retomi no te pide concentrarte más.
No te riñe cuando te distraes.
Te pone a alguien al lado.
Un retom que conoce tu tablero, te dice el siguiente paso —uno solo— y se acuerda de ti el día que no aparezcas.
Volver tiene que costar menos que rendirse.
Lo primero que haces al abrir la app: elegir a uno de los seis. Se queda contigo.
Los seis empujan, pero ninguno empuja igual. Y no se cambia después: sólo vuelves a elegir si reinicias todo tu progreso.
«Se ríe hasta cuando fallas.»
Para quien tiene el tablero lleno y nunca toca la primera casilla.
«Nunca te mete prisa.»
Para cuando la lista entera te agobia y necesitas ir de una en una.
«Calcula tu racha antes que tú.»
Para quien se mueve por números: xp, días seguidos, porcentajes.
«Se enfada si dejas un retomi colgado.»
Para quien necesita que le levanten la voz para arrancar.
«Vieja escuela: no olvida una tarea.»
Para quien lo apunta todo y luego no encuentra dónde lo apuntó.
«Callado. Aparece cuando hace falta.»
Para quien no soporta que le animen y sí que le acompañen.
No son un adorno con nombre. Cada uno habla distinto: te felicita distinto cada cinco retomis cerrados, te empuja distinto cuando lo dejas y te contesta distinto cuando le escribes. Furia te grita en mayúsculas; Sombra te suelta cuatro palabras y se calla.
Tu tablero: cada retomi es un pósit colgado con su chincheta.
Dictas «mañana llamar al banco antes de las dos» y la IA lo coloca solo: el día, la hora, la categoría y hasta cuánta experiencia vale según lo que cueste.
Tu retom, tu racha y lo siguiente que toca, en la pantalla de inicio. Justo donde ibas a distraerte.
Si lo enciendes, un retomi sólo se cierra con una foto de prueba. La foto se queda en tu teléfono salvo que tú digas lo contrario.
Eliges como mucho dos que sostienen la racha y dan más experiencia. Con cinco «tareas de racha» la racha no significaría nada.
Un temporizador que da experiencia al terminar, y una lista de apps que tu retom te frena cuando intentas abrirlas a media faena.
Cerrando retomis abres armas para ti —de un palo a la Lanza de los cien— y cosméticos para tu retom. Nada de escaparate: es lo único que hay en el árbol.
Solo se abandona más fácil.
La hago yo, solo.
No soy una empresa ni tengo un equipo detrás. Soy alguien que llevaba años empezando cosas y dejándolas a medias, probando todas las apps de productividad que existen sin que ninguna me sirviera.
Así que decidí hacer la que me faltaba.
Si te pasa lo mismo, esta app también es tuya.
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